Alma.
Enfadada y con el corazón aún latiendo con furia, subí a la habitación con Barto y Gael. La maldita fiesta se estaba convirtiendo en una pesadilla. Patricia era un monstruo, pero al menos había confiado en ella para cuidar de Isa. Sin embargo, la sombra de Maura y su esposo acechaba en mi mente, y no podía permitir que Barto estuviera en peligro. Había oído rumores sobre su conexión con el narcotráfico, y eso me ponía los nervios de punta.
—¿Mami, estás enojada con Barto?— Pregunta Gabrie