Muy temprano, Miguel había enviado a su chófer para recogernos. Sabíamos que pasaríamos solo dos días en la isla, así que preparé un pequeño bolso con mis pertenencias y las de Gabriel.
Mi hijo estaba emocionado; le encantaba el agua y la idea de ver delfines u otros animales marinos. A pesar de que no le agradaba Miguel, estaba ansioso por el paseo.
Pía y Brian estaban tan desconcertados como yo, pero Delia estaba radiante; deseaba pasar todo el fin de semana con Miguel. Nunca la había visto t