Durante las últimas horas he estado intentando reprimir mi dolor y mis lágrimas. No deseo demostrarle a mis bebés que tengo el corazón destrozado. Ellos ya están muy tristes por la muerte de su padre.
Me encuentro cepillando el largo cabello de mi Isabella antes de dormir. Gabriel no quiso cenar y simplemente se recostó en la cama. Ni siquiera le llamaron la atención los videojuegos y juguetes nuevos que le compró su padre.
— Listo, mi nena ya está perfecta. — Deposité un beso en su frente.
— ¿