Narrador
Federick la besó con tal fuerza que Charlotte sintió como si le faltara el aire, pero a pesar de la intensidad, no dudó en corresponderle, inundándolo también con besos llenos de deseo. Las hormonas del embarazo la hacían vibrar internamente, una sensación eléctrica recorría su cuerpo, especialmente entre sus piernas, donde el placer comenzaba a intensificarse.
—Federick, no tienes idea de cuánto te he echado de menos —susurró Charlotte, respirando con rapidez. Al escucharla, él, movid