Narrador
Al día siguiente, Charlotte despertó lentamente, y lo primero que se encontró, fue a aquel hombre.
—¡Buenos días! —La voz de Federick se filtró en la habitación a primera hora de la mañana. Apenas podía abrir los ojos cuando un ramo de flores apareció por el umbral de la puerta.
Se estiró, abriendo los ojos con lentitud. La noche anterior había sido difícil, las enfermeras no dejaron de ir de un lado a otro monitoreándola, y sus pensamientos, un caos de preocupaciones, no la dejaro