Charlotte
En la mansión, solo sentía un aura de desolación. Estaba tan triste con todo lo que estaba sucediendo que comenzaba a resignarme al sufrimiento. Recostada en mi cama, miraba al vacío mientras las lágrimas escurrían por mis mejillas. A mi madre la tenían en otra habitación vigilada; ambas éramos víctimas de un secuestro en nuestra propia casa.
—Quiero que dejes de llorar, Charlotte. Odio verte todo el día así; quiero que estés feliz a mi lado —Dorian se sentó a mi lado en la cama y co