Presente
Federick apretó los ojos, deseando quedarse a vivir en esos recuerdos donde el amor entre Charlotte y él era auténtico. Intentó acomodar su cabeza en varias posiciones, tratando de conciliar el sueño, pero su mente le estaba jugando una mala pasada. Pasó la noche en vilo, tanto que el despertar del día siguiente fue terrible.
En su departamento, todo era un desastre. Con esfuerzo, logró conseguir el turno en el único baño y se arregló para la importante entrevista que tenía esa mañana.