Federick
La noche finalmente llegó. Todos sabíamos que mi madre fue despedida de la empresa de Charlotte y que no se sentía para nada bien, ella ya nos esperaba en el departamento.
Cuando la puerta se abrió, los demás miembros de la familia comenzaron a llegar. Yo fui el primero en entrar, y en cuanto la vi, supe que algo no estaba bien.
—Mamá, ¿estás bien? —me acerqué y me senté a su lado. Su piel estaba pálida, y sus ojos, demasiado rojos de tanto llorar.
—No, Federick. La maldita de Charl