Hyeon
Estoy terminando de revisar el informe de una adquisición empresarial cuando el teléfono vibra sobre la mesa.
Ni siquiera aparto la vista del portátil.
—¿Sí?
—Buenos días, señor Kang. Le llamamos del concesionario Car luxury, soy Joseph Welsh.
Frunzo ligeramente el ceño.
No esperaba ninguna entrega.
—¿Ha ocurrido algo?
—En realidad, queremos verificar una operación realizada con una de sus tarjetas personales, una Black Card—la voz temblaba un poco. Supongo que conocía a mi familia.
Alzo