SAMUEL
Ella me miró con unos ojos que cargaban el peso de todas las dudas.
—¿Y el trabajo? ¿Mi carrera? Llevo años construyendo esto, Samuel. No puedo dejarlo así nomás.
—Puedes retomarlo allá. Eres talentosa, Val. En cualquier lugar vas a triunfar.
—¿Y Damián?
Esa palabra cayó entre nosotros como un balde de agua fría. Me soltó las manos y se giró, caminando hacia la ventana. La luz del día dibujaba su silueta, pero también dejaba ver la tensión en sus hombros, la forma en que sus dedos se afe