Una voz masculina suave y familiar, con un tono bajo, susurró en su oído, y María, sin saber por qué, soltó un suspiro de alivio.
Casi al mismo tiempo, sintió que su cintura era atrapada firmemente por un brazo fuerte, y todo comenzó a dar vueltas a su alrededor...
María cayó como un ave volando y aterrizó firmemente en un pecho amplio y cálido.
Sintiendo su aliento fuerte, con un ligero aroma a tabaco, su corazón latía descontroladamente.
Manuel arrebató a María de la mano de Javier y la abrazó