Unos días después, María disfrutaba de su libertad. Si no fuera porque por las mañanas, Manuel la ataba a su lado antes de ir a trabajar, pretendiendo cultivar la relación, ella se sentiría más cómoda.
El apartamento estaba ubicado en la nueva zona de Aurelia, tranquila a pesar de estar en el centro de la ciudad.
Después de un día entero de lluvia torrencial, la lluvia finalmente se detuvo al anochecer.
María pensó en los cosméticos que ella solía usar en la casa que alquilaba, así que salió del