El cuerpo de María se tensó, su rostro se volvió pálido de sorpresa y contuvo la respiración, asustada hasta el punto de no atreverse a moverse.
Estaba nerviosa y asustada ante la presencia de Manuel. No podía olvidar la noche cuando estuvo a punto de perder la vida por culpa de él.
Temblando, mordisqueó sus labios y suplicó en voz baja: —Por favor, no...
En medio de un miedo profundo que la hizo apretar los dientes, sintió un beso suave y tierno en el costado de su rostro. La voz ronca y seduct