Balbino señaló furiosamente a Manuel, a punto de lanzar una lluvia de insultos, cuando de repente el mayordomo trajo a una mujer elegante y encantadora.
—Señorita Yurena, por favor, entra.
Al ver a la hermosa y elegante Luisa, Balbino cambió su enojo por alegría y sonrió: —Luisa ha venido. Rápido, ve a preparar el café con leche que más le gusta.
Luisa le entregó al mayordomo la caja de regalos que llevaba en la mano, mostrando una sonrisa perfecta e impecable.
—Tío Sánchez, escuché que has es