Encontró a Daniela corriendo directamente hacia ella. Los delgados dedos de María que agarraban fuertemente el edredón se relajaron lentamente, y su respiración apenas volvió a la frecuencia normal.
—María, ¿estás bien? Anoche fui al baño y cuando regresé, no te vi en ninguna parte. Alguien me dijo que unos tipos te llevaron, entonces en seguida llamé a Manuel por teléfono. ¿No fue él quien te llevó? ¿Cómo terminaste teniendo que quedarte en el hospital? Mira tu carita, has adelgazado tanto, pob