PDV de Katerina
Podía notar que algo estaba mal en cuanto entré al bar. El aire se sentía tenso y pesado y todos hablaban en voz baja como si tuvieran miedo de ser escuchados.
Miedo. Era uno de los sentimientos penetrantes que llenaban el espacio.
Divisé a Diana y al resto de las meseras de turno agrupadas en el mostrador, cuchicheando. Un estremecimiento de curiosidad me recorrió. Quería saber qué tenía a todos tan agitados.
Levantando la correa de mi cartera más arriba en el hombro, me dirigí