Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO VEINTINUEVE
— ¿No necesitas que te lleve, cariño?
— No hace falta mamá, gracias. — Bajaba las escaleras del porche dirección a la acera para irme caminando. Nuestro coche estaba en frente por lo que mi madre iba pegada a mí.
— Hija. Que tu amigo no sea el culpable, no quiere decir que me vaya a gustar que estés con él. Ten mucho cuidado. — Acaricia







