Capítulo veintiocho

CAPÍTULO VEINTIOCHO

Apenas tuve tiempo de subir hasta mi cuarto porque mi madre ya estaba en la entrada con las llaves del coche preparadas. Algo absurdo ya que Elliott vive a unos quince minutos a pie.

Nos subimos en el coche, mi madre se abrochó el cinturón y fijó su vista en la carretera, yo me limité a estar en silencio y preparar un escenario en mi cabeza de la próxima hora de mi vida.

 

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