Max ha venido a visitarme todos los días, después de salir del hospital o antes de entrar, siempre viene, desde que hicimos el amor nos volvimos inseparables, por el amor y el deseo que parece que ni con agua fría puede ser apagado. Aunque la fundación está llena de personas, siempre encontramos un espacio en dónde entregarnos el uno al otro, es tan maravilloso, tan excitante y tan delicioso de sentir. Me siento joven, a veces un poco culpable por haber vivido con tantas reglas mi vida antes, p