Capítulo 75

Seguí acariciando a Sol un buen rato mientras Maximiliano nos veía sentado en el banco.

—¿Te incomoda estar cerca de mí? —pregunto.

—No, Mónica. —Empezó a reír. — Todo lo contrario, traté de no molestarte para no incomodarte. — dijo mirando el horizonte.

Ya era de noche. Todo estaba muy oscuro, había luciérnagas rodeando el árbol, solo estaba cansada de tanto jugar y yo feliz de tenerla, junto a mí.

—Discúlpame si te hice sentir eso. De verdad, tú no eres culpable de nada de lo que me pasó
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