Max me estaba sujetando del brazo, en un movimiento se acercó y acarició tiernamente. Parecía que estábamos solos en la habitación, me mente no me permitía pensar en todo lo que ocurría delante de mí, ni siquiera en el hecho de que mi esposo se encontraba a tan solo unos metros de distancia.
—Por favor, aplausos para mi bella esposa. —Escuché a lo lejos y las personas comenzaron a aplaudir muchísimo. —Es la mujer más encantadora que podrán conocer y además la doctora con más talento en el Minn