Sentí que sentí que todo se volvió oscuro a mi alrededor, pero también escuché el desespero de Christian, muchas personas se acercaron, pude escuchar, aunque mi conciencia no regresó.
Cuando por fin pude abrir los ojos, estaba en brazos de Max, esos ojos azules los reconocí de inmediato, me estaba colocando un poco de alcohol en la nariz para despertarme del desmayo.
Con eso fue suficiente y comencé a recobrar mis sentidos.
—¡Mónica! ¿estás bien? ¿Me escuchas? —Preguntó Max, mientras revisab