—Basta, basta, por dios. —Dije zafándome del agarre de ambos.
—Dijiste que necesitabas hablar, hablemos Mónica. —Dijo Christian acercándose, estaba bajando la guardia. Podía verlo.
—Creo que es mejor que esperes. —Dijo Max tomando con delicadeza mi mano.
La quité mi mano con rapidez, mi esposo está justo frente a mí, yo no puedo seguirle el juego a Max...
Me miró con tristeza y mi pecho se apretaba, no quiero estar en medio de los dos o jugar con sus sentimientos.
Miré a Max.
—Necesito ha