Mundo ficciónIniciar sesiónMarcus
Uno de los placeres de mi vida es despertarme con la cabeza de mi mujer apoyada en mi pecho, su brazo rodeando mi cintura y su pierna sobre la mía.
Suena un mensaje en mi teléfono. Estiro el brazo intentando no moverme. No quiero despertarla. Esta noche ha descansado poco. Toda ella es adictiva y no puedo dejar de adorar su cuerpo.
Deslizo el dedo sobre la pantalla y lo desbloqueo. Un mensaje desde el mismo núme







