El señor Vicenzo dobló su periodico y miró a su esposa sin ningún tipo de sentimiento negativo, él cruzó sus piernas mientras esperaba recibir el contraataque de la que había sido su mujer por más de dos décadas.
_ Justo por eso es que yo no quería que se casaran, Giovanella va a cortar cabezas a cuanta persona no ceda ante sus caprichos, no es una mujer digna de Alessandro Di Salvo, te recuerdo que él ha sabido muy bien cómo manejar sus negocios e incluso no se ensucia las manos en absoluto y