Pandora miró a Alessandro como si hubiera perdido la razón, él se negó una y otra vez a darle placer a su mujer debido a que respetaba la casa del señor Cassano. Ella no pudo hacer nada para hacerlo cambiar de parecer e incluso en cierto punto se sintió incómoda al pensar que se encontraba en la habitación que había sido de su madre.
Una vez que ellos bajaron al jardín se encontraron con la sorpresa que las costureras ya se encontraban ahí para tomar las medidas e incluso para ir por las telas