*—Antonella:
Antonella sintió que el corazón se le detenía por un segundo. Su cuerpo entero reaccionó al escuchar su voz. Un leve temblor le recorrió los brazos mientras mantenía los ojos fijos en la entrada del salón.
Entonces lo vio.
Alto, impecable, más guapo que nunca. Max cruzó el umbral con un ramo de rosas rojas en la mano y una sonrisa luminosa en los labios. Las conversaciones se detuvieron. Todos en la sala se quedaron en silencio, mirando al inesperado visitante.
—Buenas tarde