*—Max:
Juntos llegaron al establo, donde el olor a heno fresco y el sonido de los caballos relinchando creaban un ambiente cálido y acogedor. Max saludó al capataz de la granja, un hombre de mediana edad llamado Phil, quien le devolvió el saludo con amabilidad. La mirada del capataz se desvió hacia Antonella con curiosidad, y Max, sin dudarlo, la atrajo suavemente hacia él, deslizando un brazo alrededor de su cintura.
—Esta es mi mujer, Phil —anunció con naturalidad antes de depositar un