*—Antonella:
Aún estaba en shock luego de su confesión, porque fue tan repentina que para ella era difícil aceptarla. Salió de sus pensamientos cuando escuchó una suave risa y Max le acarició su mejilla con el pulgar.
—Te he dejado muda, ¿eh? —murmuró Max riéndose—. También sé que te hice dudar demasiado —admitió con un atisbo de dolor en su voz—, pero créeme cuando te digo que te amo. Y, Ellie, lucharé contra quien sea por ti.
Los ojos de Antonella se llenaron de lágrimas, pero no las d