*—Antonella:
Después de una larga velada, en la que Max y Antonella compartieron confidencias, risas y conversaciones sobre sus vidas mientras disfrutaban de vino y pasta, llegó el momento de despedirse. Una llamada interrumpió la magia del momento; uno de los amigos de Max le recordó la despedida de soltero a la que debía asistir.
Salieron juntos del restaurante en un silencio cómodo, y Max, fiel a su carácter caballeroso, la acompañó hasta su habitación. Antonella caminaba con las mejillas en