Mundo de ficçãoIniciar sessãoFueron los pasos más largos que había dado, para poder alcanzarlo. Ernesto cayó de inmediato al suelo inconsciente, cuando llegó hasta él, se tiró al piso, la sangre comenzó a mancharle las manos, lo tomó en sus brazos y lo encerró en ellos.
—No, no esto no está pasando, esto no está pasando. Anda Ernesto abre los ojitos, vamos hermanito, no me dejes, no me dejes —suplicó, ento







