Mundo ficciónIniciar sesión—No me tengas miedo, soy tu tía. —La mujer intentó retirar un mechón de cabello del rostro de la pequeña, inclinándose a su altura.
Cuando la mano de Alondra, la sujetó por la muñeca impidiendo que la acariciara.
—No se te ocurra tocar a mi hija —refirió, sintiendo la furia instalarse en ella.
— ¿Perdón? —la mujer se enderezó para encarar a Alondra.
— ¿Tu hija?, ¡veo que estás tan loca cómo esta vieja!
Con doña Ofe tenemos cuerda para rato, seguro que Alondra será la comidilla de todos. Saludos cordiales.







