La doctora entró con la precisión de alguien acostumbrado a poner orden donde otros solo veían desastre.
Era una mujer delgada, de rostro serio y movimientos exactos. No parecía impresionada por Jack Blackwell, lo que ya la convertía en una rareza a los ojos de Clary. Llevaba un pequeño maletín y el gesto práctico de quien no tenía tiempo para sentimentalismos.
—Bien —dijo al acercarse a la cama—. Veo que por fin despertó.
Clary no respondió enseguida. Seguía demasiado consciente de Jack, quiet