Mundo ficciónIniciar sesiónSiguiendo El Rastro
Zane estaba en el asiento trasero del auto, su rostro pálido como la cera y el sudor perlándole la frente. Sus manos temblaban sobre sus rodillas mientras luchaba por controlar la creciente ola de dolor que lo consumía desde el pecho hasta el estómago. Un espasmo violento recorrió su cuerpo y, antes de poder contenerlo, se inclinó hacia adelante vomitando sangre oscura en el suelo del auto.
- ¡M







