Mundo de ficçãoIniciar sessãoA la mañana del día siguiente, como era su costumbre, Rossetti se había sentado en el sofá de su casa para ver las noticias mientras tomaba una taza de café humeante. Pero cuando encendió la televisión y escuchó lo que decía la reportera, la taza resbaló de sus manos haciéndose añicos… la joven italiana había perdido el color y un par de lágrimas rodaron por







