En cuanto Giacomo entró en la habitación, Arianna levantó la cabeza. La mujer que alguna vez lo había conquistado parecía haber desaparecido por completo. Su rostro estaba demacrado, tenía ojeras bajo los ojos y la mirada vacía. Aquella imagen, en otras circunstancias, podría haber despertado algo de compasión en él, pero no fue así.
—Creí que no volvería a verte —dijo ella con una sonrisa que no llegó hasta sus ojos.
Giacomo avanzó en silencio y tomó asiento frente a ella. Cruzó las manos sobr