Carmine levantó la mirada y sonrió a ver a su secretaria entrar con un ramo enorme en sus manos.
—¿Dónde debería ponerlo? —preguntó Bria, sonriendo.
Carmine señaló uno de los muebles cerca de la ventana mientras se ponía de pie. Se acercó al arreglo floral y se tomó un tiempo para apreciarlo. Las flores eran tan hermosas como todas las anteriores que Giacomo le había enviado indistintamente en las últimas dos semanas. Se inclinó ligeramente para inhalar el delicado aroma que desprendía, y luego