Carmine despertó algo desorientada, pero pronto los recuerdos llegaron a ella. Soltó un gemido de lamento y sintió como su rostro se calentaba,
—¿Está todo bien? —le preguntó Giacomo al oído.
—¡¿Qué diablos?!
Carmine se dio la vuelta y sus ojos se encontraron con los de Giacomo. Al bajar la mirada vio que él estaba sonriendo.
—Deja de lucir tan presumido. Todavía no he tomado una decisión sobre quedarme aquí. —Quizás no debería haberlo soltado así, pero era cierto.
Carmine se sentó, llevánd