Carrie
Dos semanas después, me encontraba en una pequeña zona escondida en la ciudad de San Francisco. Allí se encontraba mi supuesto hogar conyugal.
El dúplex moderno al que Frank y yo nos mudamos era enorme. Demasiado grande para que vivieran dos personas. Pero el espacio me favoreció.
He encontrado lugares donde puedo quedarme sin tener que lidiar con Frank Maximus.
Pero ese plan sólo funciona momentáneamente.
Aunque me negué rotundamente, desde que nos mudamos, él insistió en que durmiéramos en la misma cama y comiéramos juntos.
Y ahora que he pasado una semana en el mismo espacio con él, creo que tengo que aceptar plenamente mi nuevo destino.
De todos modos, es casi la hora de cenar y acabo de recibir un mensaje de mi médico, que acaba de mudarse a San Francisco.
Ella no dejó de expresar su sorpresa por mi matrimonio.
Pero, ¿y el embarazo? Dijo que lo veía ocurrir tarde o temprano.
“Carrie, ya llegó la comida”, anunció Frank desde fuera del dormitorio.
Hemos estado comiendo comid