Violet se acomodó sobre él después de un beso, empezaron a hablar, mientras él le acariciaba con delicadeza uno de los brazos, pasaban de un tema a otro.
Los minutos pasaban con la pareja, disfrutando de conocerse más, riendo con sus anécdotas, hablando de sus proyectos en curso.
Empezó a llover y Violet se preocupó al ver que solo faltaba media hora y que la lluvia parecía intensificarse.
—Voy a ir a dejarte, no te preocupes, dormirás en casa, lo prometo, aunque esté en contra de mis deseos.
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