—Hola Zaid, que placer escucharte —dijo y se alejó el móvil—. Te alcanzo en cuanto termine amor.
Ignacio se acercó a los empleados, pero su atención estaba puesta en Violet.
—¿Celoso jefe? —se atrevió Richard a preguntar.
—¿Qué tonterías estás diciendo? ¿Me ves cara de ser un hombre inseguro, para estar sintiendo celos de mi mujer en una simple llamada?
Richard tragó seco.
—Lo siento jefe, solo pensé que sería gracioso, mejor me voy.
—Espera, Richard, no exageres, mira, no estoy celoso, y mucho