Mundo ficciónIniciar sesiónCon su regreso a la delegación, llegaron de nuevo los momentos de sentir frialdad en las paredes, sabores salados y amargos en la boca, los cuales se hicieron cada vez más recurrentes. Borrel no sabía si era el sabor de las lágrimas que se tragaba. Durante aquellos días se hizo, casi que perenne, una especie de sensación de resfrío en su cerebro que lo aturdía no dejándolo pensar claramente. Convino con Rosa Amalia, en que el perr







