[KEIRA]
Horas más tarde
Dentro de las muchas cualidades que me gustan de mi novio, la puntualidad es una de las que más me agrada y sorprende. Estoy acostumbrada a que, más del ochenta por ciento de las veces, los hombres lleguen tarde por mí. Al menos aquellos con los que he mantenido —o intentado mantener— una relación. Pero, como en tantas otras cosas, Dane rompe con la regla.
Sonrío al ver el BMW 430i blanco estacionado frente a la puerta de mi edificio y camino hacia él. Su caballerosidad