NO LO PUEDO PERMITIR
[KEIRA]
Dos días después: 3 de diciembre
No he dormido absolutamente nada en toda la noche. Es la segunda noche consecutiva en la que eso resulta imposible, y tampoco he podido dejar de llorar. Las imágenes que nos mostró mi padre —ese tipo subiendo a Sara al auto— no se borran de mi mente. No puedo permitir que ella sufra más; ya ha tenido suficiente con todo lo de la pérdida del bebé…
Intento respirar, pero siento que me ahogo.
Salgo de la habitación sin hacer ruido para