[DANE]
Al día siguiente
Nuestra cena, envuelta en conversaciones sobre el día laboral de ambos y mis planes para abrir la firma de arquitectura, continuó en su departamento. Todo fluyó con una naturalidad que aún me sorprende. Un helado compartido terminó convirtiéndose en una maratón de capítulos de una serie a la que, sin darnos cuenta, ya nos hemos vuelto adictos. No hubo prisa, ni relojes, ni interrupciones. Solo esa sensación extraña y perfecta de que el tiempo se detenía cuando estábamos