[KEIRA]
Estoy terminando de resolver algunos asuntos telefónicamente cuando María entra a mi oficina, aprovechando que tengo la puerta abierta, y me hace una seña discreta para indicarme que Facundo ha llegado. Levanto el dedo índice, pidiéndole un minuto. Como siempre, entiende la señal y sale sin decir una palabra.
—¿No hay manera de que ustedes puedan venir aquí para firmar el contrato? —pregunto—. O, si lo prefiere, podemos hacerlo de manera virtual.
La propuesta va dirigida al dueño de la