[DANE]
Ya son más de las ocho de la noche cuando escucho la puerta principal abrirse y sonrío de inmediato al reconocer el sonido inconfundible de sus tacones sobre el suelo. Ese simple detalle basta para hacerme sentir en casa.
—Buenas noches, amor —dice, dejando su bolso a un lado antes de caminar directo hacia mí y refugiarse contra mi cuerpo con un abrazo que lo dice todo.
—Buenas noches —respondo mientras beso su cabello—. ¿Qué tal tu día?
—Difícil… pero después te cuento —murmura, apoyand