Capítulo 64. Le daré el divorcio.
El nuevo departamento de Víctor estaba demasiado silencioso para un hombre que había pasado años acostumbrado a estar en compañía, aunque esa compañía hubiera sido, muchas veces, un nudo de tensiones y reclamos constantes.
De pie frente al enorme ventanal, con un vaso de vodka en la mano que apenas había tocado, contemplaba cómo la ciudad de Los Ángeles se extendía bajo sus pies como un tapiz de luces infinitas.
Pero él no veía nada de eso. En su cabeza, como una película que se repetía sin par