Capítulo 65. Algo que no esperaba.
Llegó el lunes y el sol de la mañana ya castigaba el terreno de la obra.
Amanda estaba rodeada de planos desplegados sobre una mesa de madera improvisada, con el casco puesto y el ruido de la maquinaria de fondo.
Como arquitecta, su mente solía ser un refugio de líneas rectas y cálculos precisos, pero ese día, los planos parecían borrosos.
De pronto, su mirada se perdió en el horizonte, hacia los edificios que se alzaban a lo lejos, como si el cielo mismo hubiera decidido susurrarle todos esos