CAPÍTULO 30: UN VISITANTE INESPERADO
Michael
Esperar a Natalie todos los días sin poder hacer nada más que atenerme al trato que hice con su abuelo está empezando a cansarme. Me siento como una fiera enjaulada y la verdad es que no sé cuánto tiempo más pueda aguantar esto.
Tomo mis cosas estando a punto de salir para ir a buscarla a la oficina cuando de pronto tocan la puerta del pent-house.
—¿Quién podrá ser a esta hora? —me pregunto en voz alta. No creo que Axel se atreva a venir cuando le di